Un paseo

mayo 8, 2008

A la hora de comer, a veces me voy al Rewe-dewe-ding-dong, el supermercado de aquí. Hoy he vuelto. La señora de largas uñas estaba allí de nuevo. Ensalada, Pasta al pesto rosso, y piña. 4 rodajas de piña. Ni más ni menos.

Cuando he terminado de comer no podía más. Así, he paseado la piña por Colonia. No se por qué razón pero me daba verguenza pensar que la gente me veía con una bandeja de plástico rellena por 4 rodajas de piña. No tenía bolsa (estoy concienciado con el medio ambiente a pesar de mi pánico a sentirme observado). He sentido algo tan parecido a como cuando vas por la calle y te equivocas diametralmente de dirección, con lo que tienes que dar media vuelta. Yo no la doy, nunca. Callejeo hasta dar la vuelta, pero siempre con disimulo.

Es un don, o es una carga? Quién sabe? Lo que sí sé es que al final la piña descansa en el frigorífico del trabajo.

Ay!

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